El Faro de Adra, situado en la ciudad de Adra, dentro de la provincia de Almería – España, es un destacado baluarte marítimo sobre la costa del Mediterráneo. Este faro no solo sirve como guía para los navegantes sino que también cuenta con historia que se remonta a los tiempos de los fenicios.
La estratégica ubicación de Adra, fundada en el siglo VIII a.C. por los fenicios con el nombre de Abdera, siempre ha sido un punto neurálgico para el tráfico marítimo. Sin embargo, la idea de construir un faro que mejorara la seguridad de este tráfico data de 1861, cuando se planteó el primer proyecto. A lo largo de los años, Adra ha visto erigirse tres faros, cada uno con su propia historia y particularidades.
El primer faro, proyectado en 1861 y realizado en una estructura provisional de hierro, fue sustituido por una torre de madera hexagonal con una linterna octogonal. Esta estructura, con una altura focal sobre el nivel del mar de 17m y un alcance de 12 millas náuticas, fue eventualmente destruida por un temporal en 1896 debido a la regresión costera que acercó peligrosamente el mar a su base.
No pasó mucho tiempo antes de que se erigiera un segundo faro en 1899, esta vez en un lugar más seguro, al oeste de la villa, en una zona elevada. Este faro, construido de mampostería con una linterna, óptica y lámpara de petróleo recicladas del faro anterior, sobrevivió incluso a un fuerte terremoto en 1910. Durante la Guerra Civil Española, su proximidad al frente de batalla lo convirtió en un objetivo y, como medida de precaución, se encendía y apagaba con frecuencia.
La necesidad de un faro más alto y moderno se hizo evidente cuando la urbanización comenzó a amenazar con ofuscar la luz del segundo faro. Así, en 1986, se inauguró el tercer y actual faro de Adra. Este se distingue por su torre cilíndrica de hormigón, pintada de franjas blancas y rojas, elevándose a 26m sobre una base circular, lo que asegura una altura focal de 49m y un alcance de 16 millas náuticas. Esta nueva estructura evita la confusión con las luces urbanas y continúa guiando a los navegantes con fiabilidad.
El faro actual no solo cumple con su función original sino que también simboliza la evolución de la tecnología marítima y el compromiso de la comunidad de Adra con la seguridad en el mar. Su presencia es un testimonio vivo de la historia marítima de la región, desde los antiguos fenicios hasta nuestros días. Además de su papel como faro, el edificio anterior ha encontrado un nuevo propósito como centro de Protección Civil, demostrando la capacidad de adaptación y reutilización de estructuras históricas para servir a la comunidad moderna.